lunes, 11 de abril de 2011

Cambios de aires

Yo tengo un grupo de amigas lesbianas, compañeras de equipo, con las que salgo de vez en cuando para desconectar de tanto hombre. Siempre he pensado que ellas lo tenían más fácil pero al final todas las relaciones terminan igual, quien se enamora, sufre.
Sara es una chica encantadora, buen cuerpo y personalidad atractiva por lo que llama mucho la atención, he de confensar que incluso yo que soy una de las personas más hetero que podáis echaros a la cara me he sentido atraída en alguna ocasión por ella. Sara después de cinco años de relación y con una despedida bastante fuerte lo único que necesita es picar, un poquito de aquí y otro poquito de allá como se suele decir. Sara se enrrolló con Vicky por disfrutar del mero hecho del sexo, Vicky es su compañera de casa y se enamora de Sara y en tercer lugar entra Marta que es amiga de Vicky, conoce a Sara y esta se siente atraída por ella, pero realmente Sara de la que sigue enamorada es de ex. Un triángulo-cuarteto amoroso de los mismos parámetros que en una relación hetero ¿Quíén sale perdidendo? En este caso las terceras personas ya que Sara al no tener ningún compromiso y con las excusa de hayarse en una situación sentimental delicada aprovechara para llevarse por delante todo lo que se encuentre.


Yo soy amiga de ambas y hablando con ellas en conjunto y por separado he llegado a la conclusión de que las mujeres somos malas, supongo que muchas, al menos yo en más de una ocasión que me he encontrado harta de hombres, habéis dicho en algún momento ¡me voy a cambiar de acera! o alguna frase de índole similar. Pues si queréis cambiar adelante, pero no penséis que por ello os será más sencillo.

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